Antecedentes


Rancagua pertenece a la región de Chile que tiene los índices más bajos de actividad física (5,7%), y en consecuencia ostenta también un alto índice de enfermedades asociadas al sedentarismo y sin duda todos los problemas ligados a ella. La Encuesta Nacional de Salud 2003 señaló que un 37,8 por ciento de la población adulta chilena tiene sobrepeso y más del 23 por ciento es obeso.

Hasta los seis años, la obesidad es ligeramente inferior al 10 por ciento, pero la situación nutricional de los escolares de primer año básico (niños entre 6 y 8 años) es similar al resto de la realidad nacional, mostrando un aumento preocupante desde un 16,7 por ciento, a más del 20 por ciento en sólo cuatro años (2003 al 2007). En nuestra región  de acuerdo a estadísticas del año 2008 la obesidad en niños de 1º básico alcanza el 21,6% evidenciando un aumento en la prevalencia de esta enfermedad.

Chile es un país altamente urbanizado, con un 86% de población urbana, con lo cual ha mejorado el acceso al agua potable, alcantarillado, educación y servicios de salud. Junto con estos aspectos positivos, aparecen otros relacionados con el deterioro de la calidad de vida, especialmente en los más pobres, como son la alimentación inadecuada, el sedentarismo, el consumo excesivo de tabaco, alcohol y drogas, la contaminación del aire y falta de espacios para recreación en las grandes ciudades, junto con el aumento de la delincuencia, violencia e inseguridad en las personas (3). Si bien Chile aumentó al doble su ingreso per cápita en la década del 90, esto no significó necesariamente un aumento de la calidad de vida ni la disminución de las inequidades, persistiendo un 20% de pobreza con un 7% de extrema pobreza. Gran parte del aumento de ingreso, en especial en el sector más pobre, se destinó a comida rica en grasa y azúcar refinada, como es la comida chatarra y bebidas gaseosas, a compra de televisores, electrodomésticos y automóviles, con lo que disminuyó la actividad física y se incrementó el consumo de tabaco y alcohol, que inciden directamente en la salud de las personas. Esto significó un aumento explosivo de la obesidad y sedentarismo (4), así como del tabaquismo en la población chilena, especialmente en los niños, adolescentes y mujeres en edad fértil (5); fenómeno que también se ha ido produciendo en muchos países.

Para nadie es un misterio  la carencia de espacios públicos de calidad que tiene nuestra ciudad. El crecimiento desregulado y una imperfecta normativa urbana y medioambiental ha generado grandes paños densamente poblados con un déficit importante de áreas verdes en donde practicar actividades físicas. Así, el espacio público se utiliza muy eventualmente y casi siempre mediatizado por la oferta institucional existente.

Uno de los elementos en donde se evidencia el pronunciado sedentarismo local y que impacta en la calidad de vida de las personas es en el intensivo uso del automóvil particular en el transporte cotidiano. La tasa de motorización en la ciudad de Rancagua es de 171 vehículos cada 1000 habitantes, lo que tiene como consecuencia que el 32,4% de los viajes totales que se realizan en la ciudad son en transporte privado. De estos cerca del 40% son realizados hacia el centro histórico por conductores sin acompañantes.

En el periodo 2000-2006, el uso de automóvil particular aumentó de un 25% a un 32%, casi duplicando los promedios nacionales para el mismo periodo. Los argumentos más utilizados para explicar esta situación están en las características del transporte público de la ciudad. En términos de número se puede señalar que existen 16 servicios de buses y 144 de colectivos. La cobertura de buses y taxi-colectivos que operan, ilustrada en las figuras siguientes, abarca toda la ciudad, uniendo las áreas más extremas entre sí, así como también las áreas periféricas con el centro de la ciudad.



Más allá de las críticas que puedan hacerse en relación a la calidad de los servicios, llama la atención la baja cantidad de viajes realizados en bicicleta  en la ciudad - en torno a un 3%- considerando las características de la ciudad, vale decir su superficie urbana, la poca pendiente y la calidad de las infraestructuras. viales Sin embargo antes de adentrarnos a las posibles razones de esto, aprtremos algunos antecedentes más en relación a la contaminación atmosférica del valle.

Rancagua ha sido recientemente declarada Zona Saturada por material particulado PM10, junto con todo el valle central de la región. Si bien de acuerdo al estudio de caracterización de contaminantes realizado por CONAMA, los vehículos motorizados no son un aporte significativo a este contaminante -aportan polvo en suspensión- sí tienen una participación muy importante en un contaminante secundario con el que ya comenzamos a tener  problemas de latencia. Este es el Ozono troposférico, un contaminante secundario  (que no se produce directamente) generado a partir de los gases emitidos por motores de combustión interna y que tiene unas consecuencias nefastas para la salud de las personas.

REFERENCIAS:

SALINAS C., Judith  y  VIO DEL R., Fernando. PROMOCIÓN DE LA SALUD EN CHILE. Rev. chil. nutr. [online]. 2002, vol.29, suppl.1 [citado  2010-01-21], pp. 164-173 . Disponible en: <http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-75182002029100001&lng=es&nrm=iso>. ISSN 0717-7518.  doi: 10.4067/S0717-75182002029100001.

JUNAEB, 2008. Situación Nutricional de Escolares de 1º Básico de Establecimientos Subvencionados del país. Situación de Obesidad por región en Primero Básico. Disponible en: <http://zeus.junaeb.cl/MapaNutricionalGx/>

 

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